19 abril, 2007

BOCETO, CHICA EN UN BAR

ABRAZO
Paseaba por la Plaza del Sol en Madrid cuando vi a un grupo de gente con carteles de “abrazos gratis”. Lo primero que pensé fue: “¡Vaya, pues no me vendría mal uno! A fin de cuentas, además de tiempo y dinero, uno nunca anda sobrado de afecto” Sin embargo, acto seguido desistí de la idea, ya que me vino a la cabeza la voz de mi abuela (técnicamente es como la voz de la conciencia, sólo que mucho más desconfiada) diciéndome: “¡Y si todo es un truco para robarte la cartera o algo peor!”.