19 diciembre, 2006

Tira cómica 06, Vivo con 3 mujeres


CHISPA

En la cola del súper puedes oír multitud de conversaciones y elaborar tus propias teorías al respecto, es bastante divertido. El otro día vi a uno de los seguratas perseguir a dos cajeras (¡cuántas tiernas historias entre seguratas y cajeras se cocerán en estos supermercados!) voceando “¡Lo que diga la rubia! Juajuajua, ¡WAJAJAJAJAJA! ¡LO QUE DIGA LA RUBIA!”

Las dos pobres huían despavoridas, como os podéis imaginar. Es un clásico, dices un chiste (en este caso, uno antediluviano) y como no se ríe la gente, te ríes tú lo más alto que puedes o, llegando ya a tocar fondo, lo repites en voz alta por si no lo habían oído.

Dejando un lado mi valoración subjetiva sobre tal personajillo, hay que saber salir de este tipo de situaciones mejor. Creo que existe una necesidad social de libros de autoayuda del tipo “¿Qué significa ese silencio después de mi chiste?”, “¡Permanecer callado no hace daño, hombre!” o “No es necesario llegar a 1000 veces para que esa coña deje de ser graciosa”.

Dedicado a la pesadez, mal que nos puede afectar a todos y que hay que perdonar con paciencia… quien la tenga, claro!